20/11/2008

No vendo

Yo no vendo soluciones de problemas
(cuando las tengo las regalo),
Ni vendo papas, ni tomates,
Tampoco anfetaminas o laxantes.
Y eso que soy hija de comerciante.
Aunque debo admitir
Que me he vendido al machismo,
Porque de repente les compro,
a los hombres les compro.
Pero yo no vendo nada.

17/11/2008

Peticiones

Llénate de mi enojo gota bendita
Y límpiame aunque sea un poco de esta miseria interna.
Mientras más te estrujen mis ojos y te expulsen,
Más voy a líbrame de pensamientos ridículos.

Cómprame un chaleco anti - infamias, madre,
O un chocolate de leche para ponerme optimista
Anda a buscarme cuando salga de la entrada,
Pero anda corriendo porque el odio no se atrasa.

Padre, cómprame una lámpara de colores
Con muchos fragmentos de la Biblia para leerlos cuando la encienda,
Llévame a sembrar en tus tierras de caca de caballo
O a reír por las calles con olor a pescado de los barrios comerciales.

Anoche me puse a bailar sola, con un hombre,
Ese que vendió a su mejor amigo por un aumento de sueldo,
Ante anoche me vendí a mi mejor amigo
Por dos horas de matemáticas y cinco de electrostática.

Si todo volviera a ser casi como antes
No me sentiría mejor, tampoco peor,
Pero al menos no tendría ataques de pánico
Por tanto cambio y gente que aparece en mi trigal.

Si todo volviera a ser como antes
Viviría en una colina azul de cielos naranjos
O viviría en una laguna negra debajo de un sauce,
Pero seguramente yo no sería el mismo canto plateado de hoy.

Por eso no quiero pedir que todo sea como antes
Por eso tampoco quiero la visita de la muerte.
Por eso simplemente pido algunas cosas que no sirven
Y otras que ayudan.

Aunque además, con amargura y suma urgencia,
Quisiera un día de otoño, para cubrirte la piel de hojas secas.

02/11/2008

No sé, pero maté

Desperté en un prado, cuando los rayos del sol que recién se asomaba tras la cordillera, azotaban mis parpados. Sin recordar bajo que circunstancia o efecto había llegado a ese lugar, levanté mi cuerpo del césped mirando a todos lados y cuando me volteé, de inmediato vi que a unos veinte metros había una enorme casa pintada de blanco. No sé por qué, mas corrí hasta llegar a la puerta de entrada, en ella noté una placa que decía “Familia Montecinos”. Iba a tocar, pero la puerta se abrió cuando mis dedos apenas la rozaron. Ingresé en el inmueble algo asustada. Tenía un amplio pasillo, frío, tenebroso, de color burdeo, con fotografías de marcos dorados colgadas en las paredes que retrataban a personas felices en momentos felices: un día familiar en la playa, la boda de los dueños de casa y el día en que una de las hijas se graduó. Seguí caminando hasta llegar al final del pasillo, allí había otra puerta, la abrí y encontré cinco cadáveres. Horrorizada salí del lugar y al mirar mis ropas y manos cubiertas de sangre seca, supe que yo era la asesina de aquel cúmulo de carne negra...... No hay nada más que decir, juro que eso es todo. Escuchen, no sé por qué lo hice, no sé cómo los conocí, de hecho no sé si los conocía. No recuerdo nada más que lo que les he dicho... Ahora, por favor, no me preguntes más y llévenme donde deba estar.