07/11/2009

Divago en ti

A ti quién no te escribiría un poema
o al menos intentaría hacerlo, quién
Si te vistes inerente de pasión
y hablas pétalos en forma de espinas.
Si miras y apuñalas, robas mientras das,
aplaudes y criticas, ¿contradicción o divinidad?

Quien, amor, no quiere encontrarte
por firmado ni te intuye delirante,
como yo bien te sé desde una sonrisa flamante.
Sí, delirante, tan lleno de fuego,
tan azul y profundo, embriagador de misterio.
Tan así que me matas y energizas,
cual dosis de heroína en mis pobres abscisas.

Es que estás desordenando u ordenando todo
Endulzando, cimentando, enloqueciendo, violentando
me
tanto

Juicio de menos que el mundo,
aquel de encerrarte en un frío cubo.
¡Ah mi amor, si supieran!,
Locura y Fantasía son comadres queridas,
inútiles rameras que les sirven por un rato.
Ni hablar de nuestro canto, ¡ay qué celibato!
si no es a Dios, esto ya debiera tenernos claustros.

Mas estamos en algo parecido
escapándonos de lo aburrido,
tenemos algo así como que no se sabe,
pero tiene sabor, olor y a veces palabras suaves.
No sé bien decir, ahora no sé bien mostrar,
menos mis sentimientos redactar.
Te tomo y te suelto la mano,
por el miedo que me entregó aquel enano.

Hay sólo algunas líneas lúcidas
en esta historia, en este micro cuento.
Empiezan con tanto,
terminan con no querer terminar,
terminan cerca y más allá del sistema solar.

02/11/2009

No sé decir

13/10/2009

En vez de suero, hiel

Tantas penas enterradas en el fondo del alma,
cubiertas con sangre, tierra y alcohol.

Una mezcla mortal que se está comiendo todo,
un trago amargo de autenticas lágrimas
no salen a flote, tensan tu armazón,
queman la garganta pero más el corazón.

Ah, mi amor, tú me sabes a las imperfecciones
Esas que repelo, luego conozco, mastico,
más tarde asquean, duelen, se aceptan,
Y por loca razón, se acaban amando.

También les contrastas, pues eres tenaz,
como este sentimiento, mi vida,
y así deleitas y así dueles,
Así te lo entrego todo sin poder darte nada.

Te siento y te sé tan desolado,
Soñando, aguardando, lo mismo, pero distinto.

Esas contradicciones que dictan desde recónditos astros,
son tildes que nos marcan la piel y más.